Los criterios de iluminación de los edificios modernos y de las construcciones históricas son el nivel de iluminación, el color de la luz y la interpretación del color.
El nivel de iluminación necesario se orienta por un lado a la posición de los objetos y a la luminosidad que los rodea. En el centro de las ciudades se necesita una iluminancia mayor que en los entornos rurales. Por otra parte está la luminancia de los objetos, es decir, como se muestran a la vista de las personas los objetos cuando estos reciben la luz artificial, su predominancia:
los objetos oscuros necesitan más luz. La iluminación monumental, es decir, la iluminación espectacular de objetos muy grandes, requiere proyectores de muy alto rendimiento.